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No queríamos escribir esta repensada parrafada y alimentar la polémica de un Concurso que se mira al ombligo más de la cuenta, al que le chifla hacer cuentas. Pero nos sentimos obligados a dar una explicación a nuestros lectores más ‘jartibles’. Con todo, a quien espere una rajada-editorial, quejosa y llorosa, despotricando contra el mundo mundial, clamando por las libertades y sospechando conspiraciones… vamos a decepcionarles (o no…). Porque ya no somos unos pipiolos, a estas alturas estamos más cansados que indignados. Muy, muy cansados de mentes medievales empecinadas en menospreciar a los que informamos de forma honesta e independiente e intentamos hacer periodismo (más allá del abúlico corta y pega imperante, y barato, claro) a través de un soporte que no es ni el papel, ni la televisión ni la radio, pero… ¡vaya!, tiene la virtud de conjugar los tres. Cansados de que los medios etiquetados como ‘digitales’ seamos subestimados por catetos que ignoran su potencial, catetos que humillan a los periodistas, tan periodistas como los que están explotados en medios ‘tradicionales’, que estamos, malviviendo, detrás de esos nuevos medios.

Cansados no, hartos de que nos tilden de ‘digital’, una apostilla que lejos de sumar, resta. Sí, lo somos, nuestro canal de difusión es Internet. Y punto. ¿Podemos entrar de una vez en el siglo XXI? Que, dentro de nuestra modestia y recursos, somos tan medio de comunicación como un periódico en papel, una emisora de radio o un canal de televisión; lo pregonamos por enésima vez, que hay mucho sordo. No somos un blog, ni un foro, ni una web amateur (no quita que no haya blogs, foros y webs personales de categoría), somos un medio profesional (detrás del periódico hay una empresa y lo que ello conlleva), identificado con su ISSN (código internacional para publicaciones seriadas); registrado en las agendas de la comunicación del Ministerio de Presidencia del Gobierno de España, de la consejería de Presidencia de la Junta de Andalucía y de la Asociación de la Prensa de Cádiz; y que no nació ayer ni antes de ayer: en el verano de este 2014 cumpliremos una década ya. Camino de la pubertad. Camino de la rebeldía propia de la edad.

Hartos no, aburridos de que por mamoneos infantiles, líos, inquinas personales y tristes batallitas ajenas, nos prohíban hacer en condiciones nuestro trabajo (“el periodismo es ir, escuchar, ver, volver y contarlo”, afirmaba el gran Enrique Meneses) que llevamos desarrollando (con un notable respaldo de visitantes-usuarios) desde hace nueve concursos, sin ocasionar en todos estos años conflicto alguno y agradeciendo siempre las facilidades (ninguna, a veces) prestadas por la organización, y la colaboración y consideración al Gabinete de Prensa municipal. Aburridos, y tristes, por habernos convertido, junto a otros inocentes (creo), en víctimas colaterales. Y aburridísimos de excusas de parvulario: que no mezclen, que luego la resaca se alarga. Nadie se traga que echar del teatro a cinco/seis medios-personas, retirándoles de un plumazo su única credencial y que el resto, los intocables, conserven sus suficientes pases (como para que quien ni trabaja en temas de carnaval se pueda pasar algunas noches a disfrutar, sin rubor y como si estuviera en medio del gallinero, con pareja y todo), vaya a solventar este presunto problema de sobreaforo en el foso de prensa, en pro de la seguridad.

Aburridos no, hastiados de esta marginación intolerable y que casi las únicas protestas vengan de los afectados, como si al resto de la profesión no ‘digital’ le importara un rábano (… de La Caleta). Precisamente el año que nos estrenamos cubriendo el Concurso de Agrupaciones desde el Falla en este periódico, en 2005, coincidió con otra polémica que implicaba a las radios (que se negaban a pagar nada), e incluso se llevaron varias sesiones sin difundir las coplas. De tragedia griega. No faltaron los apoyos de otros medios (nosotros mismos) y compañeros y de la misma Asociación de la Prensa de Cádiz, que convocó una concentración solidaria nada más levantarse el telón de aquel COAC. Nos preguntamos si ahora, como entonces, no se atenta contra el derecho a la información, consagrado por la Constitución vigente. Y el flamante Colegio de Periodistas de Andalucía (al que sí pertenecemos), ¿tampoco tiene nada que decir?

Hastiados no, fatigados. En estos casi diez años de andadura de DIARIO Bahía de Cádiz nos han puesto multitud de piedras en el camino. Superadas casi todas (seguimos picando en la roca arbitraria y ‘nepotista’ de la publicidad institucional), ahora, otra más. Hemos sido convocados a miles de comparecencias públicas; cubierto cientos de actos variopintos con más o menos nivel, con personalidades locales o internacionales; entramos cada domingo que hay fútbol en el Carranza y vivimos pruebas de caché en el circuito de Jerez; hemos asistido a numerosísimas citas culturales, desde música clásica minoritaria a conciertos de artistas mediáticos; hemos contado desde dentro la pasada Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno de Cádiz, y siempre con nuestra credencial al cuello… y ahora, las cuatro o cinco personas-colectivos que manejan (parece que a su antojo, sin que el Ayuntamiento diga ¡basta!) un Concurso-negocio-endogámico Oficial (o sea, público) de Carnaval donde innumerables agrupaciones babosean cada año la palabra “libertad”, nos censuran, y nos llaman ‘colaos’. Nos dicen que ya no cabemos. El Falla ha encogido. Sí, dan fatiga.

Fatigados, y fastidiados desde que nos insinuaron que fuéramos bajando a la Barraca por kilos de pistachos, anacardos y gomitas para seguir el tema por la tele. Ni a clasificatorias pasamos… Pero dentro o fuera del teatro, fuera o dentro, no faltaremos a la cita. Este será, quieran o no, nuestro décimo año cubriendo el Concurso, el décimo año que desde nuestro suplemento Carnaval366días lo contaremos a nuestra manera, tomándonos en serio que el Carnaval debe ser Carnaval. Años anteriores con ojeras de medio metro y barba de treinta días hemos coincidido, convivido y aprendido en ese foso menguante con Enrique Alcina (insuperable), Pepe Monforte, Diego, Mayte, Álvaro, Eloy, Porquicho, Tente o Tamara, entre otros compañeros. Este 2014, más afeitaditos, con menos sueño y con la batamanta de confidente, no saldremos de la redacción. Gracias Patronato…

“Presumen de la democracia y la libertad / y vamos dando pasitos / (ahí llevas razón) / pa’tras”, cantaban los borrachos del Selu en un memorable pasodoble, aplicable a la gris España involucionada de nuestros días, y a asuntos como el que nos toca sobrellevar por el mero pecado de ser ‘digitales’ (otros ‘digitales’, como también tienen un papá-papel, están perdonados…), junto a Cádiz Directo, Universo Gaditano, El Baluarte de Cádiz, Portal Cadista y CarnavaldeCádiz.com.

Indignados, pero más cansados, hartos, aburridos, hastiados, fatigados… desengañados. Con ganas de que se abran las cortinas, y de que se cierren, ya. La paradoja, siempre la paradoja. Lo resumió el Libi con precisión en uno de sus estribillos: “¡Cádi… qué de tonterías pa salí en el carnaval, blam blam!”. Sí, hay vida más allá del Falla, que sí.

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