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Tornarem… Tengo ese “volveremos” aquí, taladrándome aquí desde ayer, que durante mi reconstituyente encuentro semanal con ‘Polseres vermelles’, con ese nudo en la garganta habitual (el Albert Espinosa tiene un máster en jugar con las emociones ajenas), me estalló. Y me dolieron esos “tornarem a ser grans, hi tornarem, / quan sortim d’aquesta tempesta”, y eso que odio las canciones con estribillos, y el “rere els dubtes hi ha, / la veritat, / creu-me, creu-me, creu-me, / tenim futur” del remate, acompañando de fondo a los chicos protagonistas caminando y cojeando por la playa sin rumbo concreto… bueno, sí, el de la inevitable muerte, ahí está la mar.

Intuyo (quizá me equivoco, ehh) que este tema de Lax’n’Busto tiene trasfondo independentista, por aquello de la arenga célebre “tornarem a sofrir, tornarem a lluitar i tornarem a véncer” del que fuera presidente de la Generalitat de Catalunya Lluís Companys, fusilado por los fascistas franquistas y cobardes.

Y sí, creo que para mi escucharla en modo repeat también supone un chute de ganas de emanciparme, de librarme de esta irrespirable sociedad, que ya era una caca hace unos años, pero ¡vaya! en los últimos tiempos con estos usureros chupópteros mercados omnipresentes sin caretas y los títeres lacios que manejan, analfabetos, troleros, trileros, enchufados y corruptos instalados en ese inframundo de la pseudopolítica profesional (ese mundo de Yupi a como mínimo trescientos metros y un puñado de lecheras antidisturbios de distancia de ese pueblo quejica al que dicen representar sin ruborizarse, que entre comer y pagar la hipoteca, egoísta, elige llenarse la panza…, no vaya a ser que tu niño imberbe se entere antes de tiempo de lo lameculos hijo de la gran puta que eres, y de que él muy posiblemente también lo será tras años de colegio de pago y adoctrinamiento a granel…, que sobre todo no piense por si mismo, a ver si se va a convertir en un perroflauta, de 15, 34 o de 88 años de edad, que encima quiere ducharse con agua caliente y tira a la basura los yogures de fresa caducados; en un ateo-republicano-quemaiglesias-abortista-homosexual con cuernos y rabo que no reza el rosario cuando toca; en un vago que levanta las manos, sus únicas armas, ante una policía sin alma sedienta de palos contra su convecino, el que paradójicamente le paga el sueldo; en un muerto de hambre que sobrevive de subsidios y chapús que, más allá de los tópicos yuyescos, reclama trabajar para vivir, un trabajo digno, no la mera neoesclavitud con la que dentro de un tiempo los tontos del culo se enorgullecerán de haber sacado a este entristecido país de esa crisis-estafa que se han inventado interesadamente, un país para entonces privatizado donde eso del Estado del Bienestar y la clase media serán conceptos perdidos en aburridos libros de Historia manipulados, con millones de camareros sirviendo a señoritos y turistas, y millones de exiliados practicando la ‘movilidad exterior’ digna de una palurda ministra de Trabajo que en la vida ha trabajado; o en un filoetarra, un nazi o incluso peor, un actor de cine español…, cine español, otro tema que pronto entrará a formar parte del pasado pasado) defendiendo con gomazos, bolazos y multas una no-democracia a su medida: hoy me pongo yo, mañana tú, ese es el sistema post-franquista del que nos dotaron paternalistamente en la memorable, intachable, celestial transición, bendecida por un rey feudal intocable (cada día menos, por deméritos propios y familiares) colocado a dedo por un dictador en blanco y negro. Y a tragar.

Secuencia playera de la serie 'Polseres Vermelles', con un filtro de trazos pastel...

Secuencia playera de la serie ‘Polseres Vermelles’, a trazos pastel…

“Tornarem a ser grans, hi tornarem, / quan sortim d’aquesta tempesta…”. Intento españolizar el verso para catalanofóbicos y cuñados: quiere decir algo así como “volveremos a ser grande, volveremos, / cuando salgamos de esta tormenta…”. Obviamente no lo interpreto (mi interpretación es libre, ¿como yo?) como un anhelo por aquello tan jorgemanriqueño del “cualquier tiempo pasado fue mejor”. Ese “tornarem” es algo más… más referido al ser humano y a su humanidad, a ese “el hombre es bueno por naturaleza” rousseauniano, y la puta sociedad lo corrompe… y los más enfermos de dinero, terminan de corbata y chaqueta como especuladores banqueros o sus simples siervos los políticos. No se enteran de que todos acabamos igualados en la mar…

“Rere els dubtes hi ha, / la veritat, / creu-me, creu-me, creu-me, / tenim futur”, que traducido resulta: “tras las dudas, la verdad, / créeme, créeme, créeme, / tenemos futuro”. Cosas de las defensas bajas, o de los macarrones con tomate, esta canción (que vuelvo a escuchar por enésima vez) me anima a pensar, muy ilusamente, que tenemos futuro, que tenim futur, pero no como pueblo, ni región, ni país ni gilipolleces patrioteras, frontera aquí o allá, bandera arriba bandera abajo (mi única bandera es el pendón morado de las Puertas de Tierra, repito, muy serio). Tenemos futuro, en plan abstracto. Y ese futuro lo alcanzaremos cuando nos independicemos de este sistema viciado que nos han impuesto, con ciertas concesiones de las que ahora se arrepienten, los que ya tenían acongojados a los españolitos en tiempos del Caudillo ese de las pesetas, casi son los mismos o parentela; sistema putrefacto basado en el miedo y la incultura, en la demagogia y el populismo, ahogado además por eso que podría ser tan bonito y que no lo es: Europa; que retroalimentamos cada día dándole eco a los “y tú más” simplistas y maniqueos y sarta de paparruchadas de los que se dicen políticos y salvadores de nuestro destino, aferrándose a la legitimidad de un puñado de inútiles votos.

Que se metan los votos, y las urnas, por el orto. Esa independencia de tanta basura no la vamos a reconquistar jugando a su timocracia ni por las buenas, que no. Toca revolución, no son tiempos de someterse a legalidades que más que la convivencia, buscan que todo siga como está, como ellos quieren que esté. Tenemos que volver a ser, dejar de depender de tener o no tener (que es lo que inculca este capitalismo que emborracha desde que eres un chinorri, con tanta memez de reyes magos de pacotilla), y ser, simplemente eso, ser.

Y ahora me acusarán de escrachear, o alguna cacicada amedrentadora, a lo Èric Bertran… Y es que como tengo a un alcalde viviendo en el piso de enfrente, a menos de los trescientos metros reglamentarios, técnicamente estoy escracheando, ¿no?… y con la barretina puesta. Doble pecado.

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