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Eso. Lo dice un estudio hecho por ahí… este país “de charanga y pandereta”, de banderita heredada del franquismo, comprada a comerciantes foráneos en sus ‘veinte duros’, colgada en balcones como exhibición de un ridículo patriotismo (futbolero) hasta que venga una buena racha de levante, se torna cada semana en algo más mustio, más irrespirable. Y me siento mal, con ganas de vomitar rabia e indignación, muy asqueado, más asqueado que ayer, menos que mañana. No porque me duela esta EspÁña, por favor… Me avergüenza sobrevivir entre tanto tonto del culo. Y encima alguno viola palabros como “sacrificio, esfuerzo y determinación”, gratuitamente.

Tanto tonto del culo: en un extremo, unos nueve millones, a ojo, una secta repeinada en la que se van muriendo nostálgicos del ayer por un lado y entrando lechones bien domesticados en colegios de pago y crucifijo por otro, con su pulserita rojigualda en la muñeca, que propiciaron que su batallón de tontos del culo alcanzara un peligroso ‘poder’ absolutista; frente a otros tantos tontos y tontas del culo, más para allá (otra secta, que sí), que embutidos y embutidas en un progrerío lingüístico hilarante, y su jiji y jaja, hartos de ellos y ellas mismos y mismas (y sus peroratas multiplicadas por dos), optaron por autoflagelarse, huyeron como ratas cobardes de sus propias pamplinas y dejaron libre ese sillón del ‘poder’ de tontos del culo para el culo de los rancios tontos del culo. Y llegó el sesientencoño.

Ninguna sorpresa. Se sabía (sí, se sabía, no nos hagamos los tontos del culo) desde el kilómetro cero del presente régimen semidictatorial de estos tontos del culo legitimado por una falsa democracia (una farsa que, curiosamente, pone de acuerdo a los tontos del culo de uno y otro barrio, que defienden como si les fuera la vida en ello… les va la vida en ello, la de cientos de miles de tontos del culo que viven, y muy bien, de este cuento… no son listos) que iban a hacer las crueles tonterías que están haciendo: mentira tras mentira entre juegos de palabras y eufemismos, mofas, chulerías, aplausos extemporáneos y sutiles alaridos de bajunerío (“que se jodan”), y responsablemente a echar la culpa a los tontos del culo de enfrente de sus insoportables e inhumanas tonterías (que nos invitan irremediablemente al suicidio colectivo); que, no lo dudo, se las imponen otros miserables especuladores avaros tontos del culo de más arriba, que los tontos del culo de acá abajo, al fin y al cabo, son meros monigotes lacios que se creen que hundiendo la radiotelevisión pagada por todos en su momento más digno van a desinformar un poco más sobre lo que no dicen que no hacen: el tonto del culo… a ver si ahora se van a molestar los tontos del culo por tratarlos como políticos profesionales…

Y entre tanta tontería, la cadena Ser me quita de la madrugada el ‘Si amanece nos vamos’ de Roberto Sánchez. Dime tú, que sé que no eres tonto del culo, si no es el momento de un golpe de estado civil. Y no soy el único que lo siento, que lo pienso, que lo deseo, sin rubor.

Dejémonos de tanto cachivache (que enriquece un poco más a esos tontos del culo de la azotea) y tanto twitter modenno para mostrar ese cabreo, burgués y virtual, anestesiado entre arrobas, ingeniosos 140 caracteres y baterías que se acaban, y ¿dónde hay un enchufe? (más dinero para las eléctricas…). Y salir a la calle en masa se está demostrando que vale de poco, que estos tontos del culo están cegatos, no te ven, pero te mandan catorce lecheras con antidisturbios a dar palos indiscriminadamente. No se dan cuenta estos autómatas cumplidores de órdenes que esos palos, esos bolazos, se los están dando a si mismo, que ellos también están siendo neoesclavizados, como todos, salvo los tontos del culo vasallos y los tontos del culo señores, que, ajenos al mundo real, al que le duele los pellizcos, seguirán haciendo tonterías, dolorosas tonterías que no nos hacen ni puta gracia. Ya no.

O comenzamos a organizarnos desde abajo (y los cuerpos policiales deben dejar las armas y tanto casco y parapeto y dar la cara, ponerse de nuestra parte, que también es la suya, y menos salvarle el culo a tanto tonto), y terminamos con “lo erróneamente construido”, o me temo que nada de nada. Y el que no nada, se ahoga. O mejor dicho, lo ahogan. Lo dice un estudio hecho por ahí…